Cordoba 82 , Colonia Roma, Ciudad de México, 06700 Tel +52 +55 55146097
Cordoba 82 , Colonia Roma, Ciudad de México, 06700 Tel +52 +55 55146097
Durante décadas, hablar de comercio entre México y Estados Unidos ha sido casi sinónimo de hablar de camiones, cruces fronterizos y largas filas en la frontera norte. Pero una nueva conexión desde Tuxpan, Veracruz, hacia la costa este de Estados Unidos está poniendo nuevamente sobre la mesa otra posibilidad: mover parte de esos flujos por mar.
La ampliación del servicio de Green Tide Logistics conecta actualmente Tuxpan con Port Canaveral, Florida, y Filadelfia, Pensilvania, con una frecuencia quincenal y posibilidades de continuar hacia otros mercados de Estados Unidos y Canadá mediante conexiones terrestres y ferroviarias.
Más que una nueva ruta, el movimiento plantea una pregunta relevante para las cadenas de suministro: ¿qué operaciones podrían dejar de depender exclusivamente de los cruces terrestres?
Short sea shipping: el mar como complemento de la carretera
El modelo se conoce como Short Sea Shipping o Transporte Marítimo de Corta Distancia (TMCD). Su lógica no consiste necesariamente en sustituir al camión, sino en combinar diferentes modos de transporte.
Una operación podría salir de una planta en el Bajío, Estado de México, Puebla o alguna otra región industrial, trasladarse por carretera hasta Tuxpan, navegar hacia Estados Unidos y posteriormente continuar por camión o ferrocarril hasta su destino final.
La ventaja potencial está en disponer de otra arquitectura logística, especialmente para empresas cuyos embarques dependen de manera recurrente de uno o dos cruces fronterizos.
Actualmente, Green Tide Logistics reporta aproximadamente cuatro días de tránsito marítimo hacia Port Canaveral y seis días hacia Filadelfia. La compañía mantiene salidas quincenales y ha señalado planes para incrementar posteriormente la frecuencia.
¿Qué tipo de operaciones podrían aprovecharla?
No todas las cargas son candidatas naturales para este esquema.
El modelo tiene mayor sentido cuando existen volúmenes recurrentes, planeación anticipada y destinos compatibles con la costa este estadounidense. Entre los tipos de mercancía contemplados están carga seca contenerizada, productos refrigerados y determinados proyectos o cargas especiales. El primer embarque descargado en Port Canaveral incluyó productos electrónicos y alimentos.
Para sectores industriales, la conversación puede ir más allá de comparar simplemente una tarifa marítima contra una terrestre.
Conviene evaluar el costo puerta a puerta, considerando:
transporte desde planta hasta Tuxpan;
maniobras y costos portuarios;
frecuencia de las salidas;
tránsito marítimo;
despacho aduanal;
inventario en tránsito;
transporte desde el puerto estadounidense hasta el destino final.
Porque evitar la frontera terrestre no significa eliminar la complejidad. Simplemente cambia dónde ocurre.
Diversificar también puede significar reducir exposición.
Uno de los aspectos más interesantes del corredor es la posibilidad de disminuir la concentración logística en los cruces fronterizos tradicionales.
Congestionamientos, disponibilidad de operadores, cierres temporales, inspecciones o variaciones importantes en los tiempos de cruce pueden afectar una cadena altamente dependiente del transporte terrestre. Incorporar una alternativa marítima podría servir como ruta complementaria o esquema de contingencia para determinados flujos.
Además, Port Canaveral destacó que la nueva conexión busca fortalecer el acceso entre México, Florida central y el noreste estadounidense.
La oportunidad está en analizar la operación completa
La llegada de nuevas conexiones desde Tuxpan no significa que el short sea shipping sea automáticamente más rápido o económico para cualquier empresa.
Su verdadero valor dependerá del origen de la mercancía, destino final, volumen, frecuencia, tiempos requeridos y capacidad de integrar correctamente los tramos terrestres, marítimos y aduanales.
Pero sí introduce algo importante para las empresas: una alternativa más dentro del mapa logístico de Norteamérica.
En un entorno donde la continuidad y la flexibilidad pesan cada vez más en las decisiones de supply chain, quizá la pregunta ya no sea únicamente cuál es la ruta más rápida.
También vale preguntarse: ¿cuántas alternativas reales tiene nuestra operación cuando la ruta habitual deja de funcionar como esperamos?
Recent Posts
Utilizamos cookies propias de registro de hora de acceso y tiempo de respuesta al ingresar a nuestro sitio web para mejorar tu experiencia y nuestros servicios analizando la navegación en nuestra web. Si continuas navegando, consideramos que aceptas su uso. | We use our own cookies to record the access time and response time when entering our website to improve your experience and our services by analyzing the browsing on our website. If you continue browsing, we consider that you accept their use.This website uses cookies to ensure you get the best experience on our website.